sábado, 10 de diciembre de 2011

... la Casa de Doña María "La Brava"...

Hoy os contamos la leyenda de Doña María "La Brava", tocaya de la que escribe por aquí.

Rondaba el siglo XV en una Salamanca que se encontraba dividida en dos bandos que  continuamente estaban enfrentados: el de San Benito y el de Santo Tomé (nombre de las iglesias a las que pertenecían sus familias).



En una de esas luchas, los dos hijos de María de Monroy (del bando de Santo Tomé) fueron asesinados por los mozos de los Manzano (del bando de San Benito). 

Cuenta la leyenda que Doña María persiguió a los asesinos hasta Portugal donde los mató y los decapitó, volviendo a Salamanca con las dos cabezas para arrojarlas a la tumba de sus hijos.

Desde entonces fue conocida como María "La Brava" y su casa aún se conserva en la Plaza de los Bandos.


Fuente: Oficina de Turismo de Salamanca

sábado, 26 de noviembre de 2011

... la Navidad se acerca... ellas nos dan la pista...

Su llegada año tras año desde tiempos inmemoriales anuncia que la Navidad está cerca. Son las turroneras de la Alberca que estarán con nosotros un mes, hasta el 24 de diciembre.


Cuentan que antes eran más pero este año sólo hay cuatro. Las puedes encontrar en los Soportales de San Antonio aledaños a la Plaza Mayor.

No sólo venden su famoso turrón elaborado artesanalmente y a base de ingredientes naturales (que junto al de Alicante son los últimos reductos de fabricación de turrón que quedan en España), también almendras garrapiñadas (típicas de la Sierra de Francia), miel, caramelos, castañas, obleas, pan de higos, velas y un largo etcétera.

Lo que más llama la atención es el hacha para partir el turrón, como se ve en la imagen:


La utilizan para hacer cachitos y dártelos a probar. A mí particularmente este turrón me resulta muy duro pero el que está muy rico y blandito es uno que elaboran de yema tostada... ¡¡uhmmm!!...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

... personajes charros a la antigua usanza...

... Os presento al Señor Aquilino y a la Señora María, si es que no os los habían presentando antes... =)


Desde hace unos años, son de las esculturas más fotografiadas por los turistas (y no turistas, lo confieso, yo tengo foto con ellos). Las podías encontrar en la Rúa pero creo que los trasladaron a una tienda de helados situada en uno de los soportales de la Plaza Mayor (sí, ésa en la que este verano empezaron a vender helado de donuts) a no ser que sean unos dobles y nos los han clonado... ¿y nosotros sin enterarnos?...

... al final de la calle San Pablo... o al principio... según se mire... =)

... hay un rinconcito a la sombra de la antigua muralla, cerca de las casitas que tiraron hace un tiempo en Rector Esperabé, donde siempre está esperando, sentado un personaje.


La mayoría de las veces pasa desapercibido porque dicho rincón es precioso, con unos jardines muy bonitos y muy bien cuidados. ¿Pero quién es él?

Se trata de una escultura de José Ledesma o Pepe Ledesma, un poeta salmantino considerado como "una de las mejores voces de la poesía española y uno de los grandes representantes de las letras castellanas". Fue abogado metido a poeta al que se le podía ver paseando muy a menudo por nuestra ciudad con nuestra característica capa charra (como aparece en su escultura). Es un personaje también muy querido en la vecina Portugal, concretamente en Figueira da Foz, donde solía veranear y en la que incluso le han dedicado una plaza... ahí es nada...

Pero, ¿la escultura qué está mirando? Su mirada se dirige a una placa que hay en una de las paredes en la que está escrito uno de sus poemas:



"Y allí en la muralla junto al río,
los olivos contemplan tu mirada.
Descansa el alma en la piedra y la voz,
resume el viento la brisa de la tarde.
Y la nube con su color de espuma
camina inexorable hasta el sueño, 
como amarilla mancha de paloma, 
como largo fluir de soledades.
Y allí en la muralla junto al río
los olivos contemplan tu mirada..."

martes, 25 de octubre de 2011

... la biblioteca escondida...

Por todos es conocida mi pasión por las bibliotecas. Pues bien, casi todos los días paso por la Cuesta de Ramón y Cajal y ahí está ella pasando desapercibida.



Tantas veces que jugué de pequeña por ahí y hasta ahora no supe que fue una biblioteca.

La puedes encontrar en el Parque Campo de San Francisco. Fue una biblioteca de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca (también desaparecida a día de hoy pero eso será contado en otra ocasión) inaugurada el 12 de septiembre de 1926, en los "felices años 20". 

De entrañable biblioteca nacida para los amantes de la literatura, lugar de encuentro y cita cultural para varias generaciones de salmantinos, ha pasado a ser un tesoro escondido que sólo conocemos nosotros... los "caminantes por Salamanca"... =)

domingo, 9 de octubre de 2011

... nos vigilan desde las alturas...

Están ahí escondiditas, casi no las percibimos.




No sé si os habéis fijado alguna vez pero sobre la espadaña del Pabellón Consistorial se asoman curiosas, cuatro figuras. La espadaña fue el último remate  que se hizo en la Plaza Mayor y es obra del arquitecto salmantino Tomás Cafranga.



En esta foto se aprecian mejor las cuatro figuras  que son alegorías a la Agricultura, el Comercio, la Industria y la Astronomía.

viernes, 7 de octubre de 2011

... el último barquillero...

Desconozco su nombre. Sólo sé que heredó el oficio de su padre y que es el último barquillero salmantino.




Es un pena que un oficio tan antiguo desaparezca. La profesión de barquillero pertenecía a esas profesiones ambulantes del siglo XX como la de aguador, heladero que forman parte de nuestro patrimonio cultural inmaterial.  En Madrid, lo han recuperado y hasta van vestidos de chulapos y todo.

Nuestro barquillero desconocido puedes encontrarlo por el centro histórico: Plaza Mayor (en el Arco del Toro o al lado del medallón de Franco), en la entrada a la Casa de las Conchas, en la Plaza de Anaya...

Siempre me ha llamado mucho la atención esa caja de hojalata roja con una ruleta en la parte de arriba que lleva consigo y es su distintivo, y que por lo visto se llama "barquillera". 




Nunca he tenido el honor de darle a la ruleta pero investigando encontré para qué se utilizaba. Se establecía un precio (la perra chica), se hacía girar la ruleta y el azar determinaba el premio correspondiente o el número de barquillos que le tocaba al jugador. De lo que sí he tenido honor es de probar los barquillos... ¡¡uffss, riquísimos!!...